domingo, 15 de julio de 2012

TIERRA SALVAJE (WILDERNESS) IX

GEOGRAFÍA (Sigue)

Peñón de Droskar (Dorskar's Crag) (Sigue)

    Cuevas: Existen cientos de miles de cuevas naturales debajo de la superficie del Peñón de Droskar. En ocasiones, los enanos espeleólogos y los que son exploradores de minas vuelven a la montaña en la que muchos de sus hermanos permanecen sellados. Los espeleólogos disfrutan de las cuevas naturales por lo que son y contribuyen al máximo a cartografiar los retorcidos tubos de lava y los ocasionales restos de pozos de minas. Los exploradores de minas exploran las cuevas buscando vetas de metales valiosos u otras excusas para volver a la montaña. Hasta la fecha, los exploradores de minas no han descubierto nada de interés.
      Mientras los humanoides inteligentes evitan los tubos de lava y los restos de cuevas enanas del Peñón de Droskar, otras criaturas son mucho menos quisquillosas acerca de dónde viven o cazan. Así, muchos tubos de lava están plagados de peligros, desde criaturas atraídas por la furia elemental de la montaña a aquellas que simplemente buscan un lugar tranquilo para vivir y cazar. La mayoría de cuevas del Peñón de Droskar alojan criaturas tan diversas como delvers y azers, thoqquas y grimlocks, y mephits y fire oozes.

  Los Peñascos (The Crags): Esta serie de acantilados escalonados se extiende aproximadamente 6 millas por la ladera sudeste del Peñón de Droskar. Los Riscos caen a una altura aproximada de 400 pies y niinguna de sus pendientes es mayor de 200 pies. Cuando la montaña se partió y formó Los Riscos, reveló docenas de tubos de lava que recorrían el Peñón de Droskar, justo por debajo de la superficie. Durante las siguientes erupciones que continuaron destruyendo el volcán, algunos de estos tubos de lava transportaron otra vez piedra fundida, dando lugar a unas impresionantes cascadas de lava que vertieron grandes cantidades de roca al pie de Los Riscos. Muchos de estos tubos se sellaron por sí mismos cuando la lava que llevaban se congeló dentro. Otros, y aquellos que no llevaban lava durante El Desgarro, permanecen abiertos y sirven de hogar para aquellas criaturas que pueden llegar a ellos.

    Ruinas de Raseri Kanton: Al pie de Los Riscos se extienden las ruinas desmoronadas de una ciudad que una vez fue enorme. En pleno apogeo del Reino enano de Tar Khadurrm, la ciudad de Raseri Kanton sirvió como puerto comercial, que conectaba la riqueza y artesanía de los enanos con los humanos que la buscaban. Cuando la tierra colapsó durante El Desgarro, lo hizo justo debajo de Raseri Kanton. La condenada ciudad se derrumbó por la ladera de la montaña, matando a casi todos sus residentes.
       Una parte de los edificios de la ciudad siguen en pie en la cima de Los Riscos, y estas estructuras abandonadas sirven de hogar a criaturas varias. Sin embargo, la mayoría de las construcciones yacen caídas, resquebrajadas y destrozadas al pie de las montañas. Mayoritariamente, sólo los no-muertos viven entre estos edificios (los inquietos espíritus y cuerpos de los residentes que perecieron en El Desgarro que se arrastran). Durante varios de los últimos siglos, los fatas de El Bosque de la Luna Oscura se han interesado en limpiar las ruinas de no-muertos, temerosos de que los horrores de ahí pudieran propagarse, o peor todavía, caer bajo el mando de un ser verdaderamente maligno. Con esta finalidad, grupos de fatas (especialmente de sátiros) patrullan frecuentemente las ruinas en busca de mortales que ahuyentar y no-muertos a los que matar. Aunque desconfían de los forasteros, en ocasiones trabajan con mortales que llegan a las ruinas y demuestran sus buenas intenciones (usualmente realizando una serie de trabajos para los fatas).

    Ruinas de Jernashall: La mayor parte de Jernashall yace enterrada entre miles de pies cúbicos de piedra sólida. Hay, sin embargo, dos excepciones. Las enormes Puertas de Jernashall (Gates of Jernashall), que marcan la única entrada a la ciudad en la superficie, todavía se yerguen orgullosas sobre la montaña. La lava de la erupción que destruyó Jernashall estalló desde la puerta como cerveza de un barril al que se le acaba de abrir una brecha, y como la erupción se redujo paulatinamente, la roca fundida se enfrió y selló la entrada, dejando la barbacana, la garita y las puertas de piedra de entrada para proteger el flujo de roca volcánica irregular. Más arriba de la ladera, por encima y al sur de las puertas, las grandes Ventanas de Torag (Casements of Torag) se abren a las cámaras llenas de lava que una vez fueron ricas en vegetación, y a las tumbas de no-enanos que se ganaron la sepultura en la ciudad. Los mecanismos para abrir y cerrar las inmensas losas de piedra que forman las Ventanas están sellados para siempre por decenas de miles de toneladas de lava enfriada, dejando las tres barreras protectoras abiertas en varios ángulos.

    Crisol de Droskar (Droskar’s Crucible): Agazapado a los pies del Peñón de Droskar, este monasterio en ruinas está situado entre centenarios árboles retorcidos. Hecho de simples bloques de piedra, alisados por el paso del tiempo, el sólido edificio se está viniendo abajo. Este lento desmoronamiento sólo apunta a la excepcionalmente pobre construcción de los enanos ya no interesados en sobresalir en sus trabajos, sino simplemente en trabajar duro.
      Justo antes de su retirada de la región hacia las cercanas despensas enanas, los enanos de las Montañas de los Cinco Reyes volvieron al culto del Herrero Oscuro (Dark Smith): Droskar, dios del trabajo duro y la mano de obra. Mientras las décadas pasaban, la fidelidad a Droskar ya no inspiraba grandes trabajos, sino sólo trabajos, y la calidad de la artesanía de los enanos cayó en picado, mientras El Pueblo Robusto (Stoutfolk) intentaba producir sin cesar monumentos, templos y arsenales en su honor. El Crisol de Droskar es un sello distintivo de la disminución de su imaginación y espíritu. Su interior espartano es prueba de los tristes días finales de los enanos. Pasillos tranquilos, muchos de los cuales están llenos de setas de sangre-férrea (ironblood mushrooms), se extienden entre las frías cámaras de piedra. Túneles rudamente tallados conectan directamente la parte subterránea del monasterio con las sombrías minas y las estruendosas forjas que hace mucho tiempo forjaron el acero día y noche.
      En los siglos posteriores a su abandono, los depredadores y cosas peores se han instalado en el edificio en ruinas, y los túneles y minas que hay debajo. En la superficie, dentro mismo del desmoronado monasterio, vive un poderoso huargo llamado Pellejo Gris (Graypelt).


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