GEOGRAFÍA (Sigue)
Peñón de Droskar (Dorskar's Crag) (Sigue)
Cuevas:
Existen cientos de miles de cuevas naturales debajo de la superficie
del Peñón de Droskar.
En ocasiones, los enanos espeleólogos y los que son exploradores de
minas vuelven a la montaña en la que muchos de sus hermanos
permanecen sellados. Los espeleólogos disfrutan de las cuevas
naturales por lo que son y contribuyen al máximo a cartografiar los
retorcidos tubos de lava y los ocasionales restos de pozos de minas.
Los exploradores de minas exploran las cuevas buscando vetas de
metales valiosos u otras excusas para volver a la montaña. Hasta la
fecha, los exploradores de minas no han descubierto nada de interés.
Mientras
los humanoides inteligentes evitan los tubos de lava y los restos de
cuevas enanas del Peñón de
Droskar, otras criaturas son
mucho menos quisquillosas acerca de dónde viven o cazan. Así,
muchos tubos de lava están plagados de peligros, desde criaturas
atraídas por la furia elemental de la montaña a aquellas que
simplemente buscan un lugar tranquilo para vivir y cazar. La mayoría
de cuevas del Peñón de Droskar
alojan criaturas tan diversas como delvers y azers, thoqquas y
grimlocks, y mephits y fire oozes.
Los
Peñascos (The Crags): Esta
serie de acantilados escalonados se extiende aproximadamente 6 millas
por la ladera sudeste del Peñón
de Droskar. Los
Riscos caen a una altura
aproximada de 400 pies y niinguna de sus pendientes es mayor de 200
pies. Cuando la montaña se partió y formó Los
Riscos, reveló docenas de tubos
de lava que recorrían el Peñón
de Droskar, justo por debajo de
la superficie. Durante las siguientes erupciones que continuaron
destruyendo el volcán, algunos de estos tubos de lava transportaron
otra vez piedra fundida, dando lugar a unas impresionantes cascadas
de lava que vertieron grandes cantidades de roca al pie de Los
Riscos. Muchos de estos tubos se
sellaron por sí mismos cuando la lava que llevaban se congeló
dentro. Otros, y aquellos que no llevaban lava durante El Desgarro,
permanecen abiertos y sirven de hogar para aquellas criaturas que
pueden llegar a ellos.
Ruinas
de Raseri Kanton:
Al pie de Los Riscos
se extienden las ruinas desmoronadas de una ciudad que una vez fue
enorme. En pleno apogeo del Reino enano de Tar
Khadurrm, la ciudad de Raseri
Kanton sirvió como puerto
comercial, que conectaba la riqueza y artesanía de los enanos con
los humanos que la buscaban. Cuando la tierra colapsó durante El
Desgarro, lo hizo justo debajo de Raseri
Kanton. La condenada ciudad se
derrumbó por la ladera de la montaña, matando a casi todos sus
residentes.
Una
parte de los edificios de la ciudad siguen en pie en la cima de Los
Riscos, y estas estructuras
abandonadas sirven de hogar a criaturas varias. Sin embargo, la mayoría
de las construcciones yacen caídas, resquebrajadas y destrozadas al
pie de las montañas. Mayoritariamente, sólo los no-muertos viven
entre estos edificios (los inquietos espíritus y cuerpos de los residentes que perecieron en El Desgarro que se
arrastran). Durante
varios de los últimos siglos, los fatas de El
Bosque de la Luna Oscura se han
interesado en limpiar las ruinas de no-muertos, temerosos de que los
horrores de ahí pudieran propagarse, o peor todavía, caer bajo el
mando de un ser verdaderamente maligno. Con esta finalidad, grupos de
fatas (especialmente de sátiros) patrullan frecuentemente las ruinas
en busca de mortales que ahuyentar y no-muertos a los que matar.
Aunque desconfían de los forasteros, en ocasiones trabajan con
mortales que llegan a las ruinas y demuestran sus buenas intenciones
(usualmente realizando una serie de trabajos para los fatas).
Ruinas
de Jernashall:
La mayor parte de Jernashall
yace enterrada entre miles de pies cúbicos de piedra sólida. Hay,
sin embargo, dos excepciones. Las enormes Puertas
de Jernashall (Gates
of Jernashall), que marcan la
única entrada a la ciudad en la superficie, todavía se yerguen
orgullosas sobre la montaña. La lava de la erupción que destruyó
Jernashall
estalló desde la puerta como cerveza de un barril al que se le acaba
de abrir una brecha, y como la erupción se redujo paulatinamente, la
roca fundida se enfrió y selló la entrada, dejando la barbacana, la
garita y las puertas de piedra de entrada para proteger el flujo de
roca volcánica irregular. Más arriba de la ladera, por encima y al
sur de las puertas, las grandes Ventanas
de Torag (Casements
of Torag) se abren a las cámaras
llenas de lava que una vez fueron ricas en vegetación, y a las
tumbas de no-enanos que se ganaron la sepultura en la ciudad. Los
mecanismos para abrir y cerrar las inmensas losas de piedra que
forman las Ventanas
están sellados para siempre por decenas de miles de toneladas de
lava enfriada, dejando las tres barreras protectoras abiertas en varios ángulos.
Crisol
de Droskar (Droskar’s Crucible):
Agazapado a los pies del Peñón
de Droskar, este monasterio en
ruinas está situado entre centenarios árboles retorcidos. Hecho de
simples bloques de piedra, alisados por el paso del tiempo, el sólido
edificio se está viniendo abajo. Este lento desmoronamiento sólo
apunta a la excepcionalmente pobre construcción de los enanos ya no
interesados en sobresalir en sus trabajos, sino simplemente en
trabajar duro.
Justo
antes de su retirada de la región hacia las cercanas despensas
enanas, los enanos de las Montañas
de los Cinco Reyes volvieron al
culto del Herrero Oscuro (Dark Smith): Droskar, dios del trabajo duro
y la mano de obra. Mientras las décadas pasaban, la fidelidad a
Droskar ya no inspiraba grandes trabajos, sino sólo trabajos, y la
calidad de la artesanía de los enanos cayó en picado, mientras El
Pueblo Robusto (Stoutfolk) intentaba producir sin cesar monumentos,
templos y arsenales en su honor. El Crisol
de Droskar es un sello
distintivo de la disminución de su imaginación y espíritu. Su
interior espartano es prueba de los tristes días finales de los
enanos. Pasillos tranquilos, muchos de los cuales están llenos de
setas de sangre-férrea (ironblood mushrooms), se extienden entre las
frías cámaras de piedra. Túneles rudamente tallados conectan
directamente la parte subterránea del monasterio con las sombrías
minas y las estruendosas forjas que hace mucho tiempo forjaron el
acero día y noche.
En
los siglos posteriores a su abandono, los depredadores y cosas peores
se han instalado en el edificio en ruinas, y los túneles y minas que hay debajo. En la superficie, dentro mismo del desmoronado
monasterio, vive un poderoso huargo llamado Pellejo Gris (Graypelt).
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